¿Qué es y cómo se hace un test kinesiológico?

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De la misma manera que las condiciones ambientales llegan a influir sobre la naturaleza, sobre el medio físico, todo aquello que nos preocupa y nos estresa llega a tener un reflejo corporal, traducido en contracciones extremas o distensiones de los músculos.

Localizar los puntos del sistema muscular en los que se ha manifestado la tensión emocional, para evitar que deriven en problemas físicos de mayor calado, es el principal objetivo del test kinesiológico, basado en el objetivo de obtener un equilibrio físico que contribuya igualmente a lograr una armonía mental, cuya pérdida está en la raíz del malestar de los músculos.

Cuando el cerebro reptiliano toma el control

Para realizar el test kinesiológico, el primer objetivo es conseguir un aislamiento de los músculos afectados, logrando una extensión y contracción totales y sometiéndolos a distintos estímulos para estudiar las respuestas que ofrecen. De esta manera, se podrá determinar si existe una afección concreta, disimulada por el cerebro reptiliano al automatizar una función de compensación por parte del resto del sistema muscular, que oculta la disfunción.

En muchas ocasiones, se utilizan músculos concretos (normalmente en la zona del hombro)  para detectar el grado de interacción sobre el sistema muscular de los procesos nerviosos, linfáticos y de irrigación sanguínea del organismo. Estos músculos se convierten en centinelas, que alertan de una inadecuada respuesta física cuando la persona es estimulada con emociones, a través de los sentidos, pero también en lo más profundo de la mente y conciencia, mediante la evocación de imágenes o sentimientos que producen una reacción interior en el espíritu.

Los estímulos pueden ir desde algo tan sencillo como pedir a la persona que pronuncie su nombre y luego uno que no es el suyo hasta instar a realizar tareas sencillas con una mano y la otra. Estos ejercicios sirven para testar la reacción en función de la lateralidad y conocer previamente si se trata de un individuo zurdo o diestro. Con ello se conseguirá, además, calibrar y diferenciar la comunicación entre ambos hemisferios y la estructura física del organismo.

La importancia de contar con una respuesta física, plástica y evidente, transformada en flujos de energía a estímulos emocionales que producen estrés sobre el músculo, es de altísimo valor en la consideración de la existencia de un problema que está teniendo una clara repercusión física. De este modo, se consigue emprender un camino inverso, que va desde solventar la afección muscular hasta buscar la raíz de las tensiones emocionales que lo están provocando.

La disfunción muscular como respuesta al estrés emocional

No se trata, por tanto, de determinar si existe una buena salud física; sino de comprobar si se produce una adecuada interacción del sistema nervioso y linfático, una buena comunicación energética sobre la estructura muscular del organismo. La habilidad de formular las preguntas precisas y adecuadas y haber adquirido las herramientas necesarias para interpretar las respuestas por parte de los músculos son las destrezas con las que deben contar los terapeutas de la kinesiología para traducir el complejo lenguaje de la relación entre cuerpo y mente.

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