10 consejos si tienes un bar pero no tienes tiempo para gestionarlo

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Abrir un bar es una gran aventura empresarial. Y como todo deporte de riesgo, es preciso acudir bien preparado a la cita con un proyecto que conlleva una máxima exigencia. También el premio a la constancia y el acierto en las decisiones puede ser importante, si nos ceñimos a los últimos datos de la hostelería en España, según los cuales el 7,6% del Producto Interior Bruto Nacional procede de este sector.

En tiempos de crecimiento económico moderado, el sector de la restauración es uno de los más pujantes. A ello contribuye el incremento del turismo y también la demanda interna. Los españoles, y los jóvenes no son una excepción, prefieren ahorrar en otras actividades, pero se mantienen fieles a esa herramienta gastronómica y al mismo tiempo social que es el bar de confianza.

Las ideas claras

Pero, una vez en faena, hay unas cuantas cosas que debes tener claras a la hora de abrir y gestionar un bar. Cuenta tu esfuerzo, tu visión de negocio y tu capacidad para abrir brecha en un escenario tan prometedor como competido. Algunas herramientas de gestión, como el software de gestión para bares Ofibarman, pueden ayudarte en la tarea. En cualquier caso no olvides estas diez recomendaciones esenciales:

Decálogo para tener éxito:

1.- Un bar es una empresa, y, como tal, precisa del análisis previo a todo proyecto semejante. Hay que tener claro el modelo de negocio, el público al que se dirige y los recursos financieros y humanos disponibles.

2.- La información es la base del éxito: como ocurre con cualquier negocio, el propietario debe contar con datos fiables y actualizados sobre los ingresos y gastos, para tomar medidas si es preciso.

3.- Buenas herramientas de gestión: aquí entran en juego todos aquellos instrumentos que, como el software de gestión Ofibarman, hacen posible el funcionamiento eficaz de un bar o cafetería.

4.- Inventarios y cuentas al día: la restauración es un negocio muy físico. Adquieres productos, los sirves o presentas preparados. El inventario es fundamental para mantener las puertas abiertas.

5.- Conocer tu propio producto y a quién va dirigido, con qué oferta y en qué horarios preferentes. Un bar de desayunos para personas que trabajan es diferente a un local de copas.

6.- La calidad del personal: los bares son negocios que con frecuencia son regentados por los propietarios. Pero nadie lo saca adelante sin buenos colaboradores en la cocina, la barra y la sala.

7.- Buen producto, bien comunicado: el mundo de la restauración vive de las expectativas, lo que espera el consumidor. Lo fundamental es un buen producto, pero hay que saber contarlo.

8.- Los detalles importan: la carta, la presentación de los productos, la decoración del local, el estilo que ofreces a quien atraviesa la puerta. Todo suma (y resta).

9.- Hay que saber diferenciarse: la restauración es un mercado que atraviesa un buen momento, pero precisamente por eso son muchos los nuevos jugadores. Ofrece algo que te distinga.

10.- Regularidad, algo innegociable: los días buenos pueden ser muy buenos, pero el mayor desafío de la restauración consiste en abrir todos los días y dar un buen servicio, con mucho público o con poco.

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